El comienzo de la cuarta pagina

     Remedios, la bella provee lectores de Cien años de soledad con una paradoja; ella es la mujer más bella en el mundo, pero su belleza es ambas una causa de muerte y depresión para los hombres del pueblo. El narrador de Cien años dice que “En realidad, Remedios, la bella, no era un ser de este mundo” (García Márquez 239). Frecuentemente, por su belleza, ella está al centro de los acontecimientos, pero no responde como la gente normal. Éste la sirve bien, porque no es una parte de la muchedumbre que sigue las costumbres de los gringos y puede percibir cuando los hombres tratan de engañarla. Sin embargo, no vive según las costumbres normales. Se afeita el cabello porque le molesta y no se lava “Hasta muy avanzada la pubertad” (García Márquez 239). Los hombres la cultan cuando se dan cuenta de su belleza, pero no le prestan atención de las consecuencias de perseguirla: algunos hombres mueren dadas las circunstáncias acerca de ella y muchos otros pierden su esperanza después de verla o olerla. Eventualmente, la declaración previa del narrador se demuestra veraz porque una tarde, Remedios, la bella, sube al cielo sin aviso. Las circunstancias de su súbida no son como las de la gente bíblica que ha subido al cielo, sino así Remedios, la bella, escapa lo que la crítica Lorraine Elena Roses describe como “‘the cult of domesticity,’ in which a value was placed on everything associated with homes, leaving domesticity and sentimentality as the only avenues through which women could define themselves (One Hundred Years of Solitude: A Casebook 67). Aunque su belleza podría encarcelarla, Remedios, la bella, vive su vida en una manera que le da libertad y demuestra los peligros del culto de la belleza.

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#1 Dra Lewis on 12.01.09 at 10:21 pm

Interesante! Supongo que vas a conectar esto aun mas con el resto del proyecto.