Borrador de mi segunda parte

    Una area en que García Márquez borra el borde entre la historia bíblica y la de América Latina es en los resultados terribles de la introducción del conocimiento ajeno al ambiente de Macondo. La destrucción que sigue la llegada de los forasteros al pueblo que no había sufrido ni una muerte sola refleja la caída de Adán y Eva en el jardín de Edén. En ambos casos, la gente no está contenta con lo que tiene y persigue el conocimiento de una fuente prohibida o que no es accesible.
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La nueva forma de conocimiento es diferente que la antigua en que promueve metas diferentes que las anteriores y ofrece otra tipa de alegría. Sin embargo, en vez de llevar más alegría, este nuevo conocimiento lleva aislamiento a la gente y la esperanza que ofrece está mostrada a ser falsa. Ahora hay dos versiones de la verdad que se enfrentan a los protagonistas, la que ya existía y la nueva, y hay que escoger para sí mismo el camino que quiere seguir.

     Adán y Eva proveen el mejor ejemplo del sufrimiento que resuelta de poner su fe en el conocimiento falso, mientras el apóstol Pablo se vuelve a la verdad cuando la está mostrado: no puede regresar a su antigua manera de vivir. Es un hombre cambiado que tiene que encontrar una nueva manera de vivir después de aprender la verdad sobre el mundo. En Cien años de soledad, hay solo un miembro de la familia Buendía que está torturado por la verdad: José Arcadio Segundo, quien es la única persona que sabe la historia verdad de la masacre de los obreros de los bananos. Como Pablo, el Buendía está cambiado por su conocimiento, pero, distinto del apóstol, no es un buen giro. Eventualmente, José Arcadio Segundo se vuelve loco y nadie cree lo que dice sobre los acontecimientos. La mayoría de la gente de la novela escoge el conocimiento del forastero. Éste está demostrado por el poder dado a los gringos por los ciudadanos de Macondo y sigue hasta el fin de la novela cuando Aureliano Babilonia muere cuando acaba de leer los pergaminos de Melquíades que predicen la historia del pueblo. El tratamiento del conocimiento en Cien años es un vehículo para mostrar los peligros de poner la fe en las promesas del extranjero a costa de las propias tradiciones.

     El relato de las acciones de Adán y Eva en la tercera capitulo de Génesis es el ejemplo por excelencia en la cultural occidental de los peligros de la persecución del conocimiento prohibido. Según el tercer versiculo, los únicos dos ocupantes del paraíso del Jardín de Edén saben el único mandato de Dios: “of the fruit of the tree which is in the midst of the garden… ‘You shall not eat it, nor shall you touch it, lest you die.” Sin embargo, ambos escuchan a las promesas de una serpiente ajena que ha entrado el jardín que los sugiere que la coman. Están dichos que tendrán conocimiento como lo de Dios y que no van a morir. En cambio, después de Dios los encuentra con su nuevo conocimiento, ellos están exiliados del Paraíso para el resto de sus vidas físicas y malditos: “I will greatly multiply your [Eva] sorrow… Cursed is the ground for your [Adán] sake… you shall… return to the ground, for out of it you were taken” (Génesis 3:16-17, 19).
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Fuera del Paraíso, están perdidos y sin la seguridad de una verdad garantizada. Esta confianza en una mentira propaganda por un extranjero, y los problemas que resueltan, provee un ejemplo que siguen los ciudadanos de Macondo.

     En las primeras paginas de Cien años, aprendemos que el pueblo de Macondo fue fundado literalmente para escapar de los fantasmas del viejo mundo. Durante los primeros años del pueblo, existe como un paraíso: “… en aquel tiempo no había cementerio en Macondo, pues hasta entonces no había muerto nadie…” (Cien años de soledad 57). Hubo un viaje por José Arcadio Buendía, el fundador del pueblo, que intentó a encontrar un camino que conectara Macondo al resto del mundo pero fracasó. Es por los esfuerzos de una mujer, la esposa de José Arcadio, que los extranjeros llegan al pueblo: “Úrsula… encontró la ruta que su marido no pudo descubrir en su frustrada búsqueda de los grandes inventos” (Cien años de soledad 51). No es exactamente como la Biblia, porque los misterios de los gitanos ya han entrado el pueblo, pero eventualmente es por los extranjeros traídos por ella que el pueblo está arruinado. Un primer paso en la destrucción es la pérdida de los mitos de los gitanos y su reemplazo por la ciencia moderna de los gringos.

     Según el estudio Solitude and Solidarity del crítico Michael Bell, la pérdida del estado inocente de la gente de Macondo “… gestures forcefully to important limitations and to their largely unwitting consequences… The effect is to suggest the continued impact of historical and pre-historical experience in the psyche of the present” (44).